Desde el primer momento se siente distinto. No es el típico bar de la ciudad. Tiene esa mezcla de estética, música y ambiente que te hace sentir como si estuvieras de vacaciones en otra parte del mundo. Es uno de esos lugares donde la noche empieza tranquila… y de repente pasan horas sin que te des cuenta.
Pero lo que realmente hace especial a Flores en Fuego es su concepto.
En un mismo lugar conviven tres propuestas gastronómicas diferentes, algo que lo vuelve ideal para grupos donde cada uno tiene ganas de algo distinto. Acá no hay que negociar demasiado: todos encuentran lo que quieren.
Si sos fan del sushi, hay una propuesta pensada para vos.
Si te tientan las burgers, también están.
Y si lo tuyo son las carnes, la opción también está sobre la mesa.
Ese mix hace que el lugar tenga una dinámica muy divertida, donde los platos circulan, se comparten y la experiencia se vuelve mucho más relajada.





Y por supuesto, los cocktails tienen un papel protagonista. La barra tiene mucha personalidad y una carta que acompaña perfecto el clima del lugar: tragos bien ejecutados, frescos y con esa onda que invita a quedarse un rato más.

Flores en Fuego tiene algo que hoy es difícil de lograr: personalidad.
Una de las cosas que más divierten de Flores en Fuego es que el lugar tiene dos energías distintas. Por un lado, un espacio más relajado, ideal para sentarse a comer tranquilo y disfrutar la conversación. Y por otro, una atmósfera más vibrante de bar, con DJ, música y cocktails que invitan a quedarse y dejar que la noche siga.
No es solo un bar nuevo en Arístides. Es uno de esos lugares que entran rápidamente en la lista de sitios a los que querés volver. Ideal para empezar la noche, para una salida entre amigos o simplemente para disfrutar de un buen cocktail en un ambiente con mucha onda.
Porque a veces no hace falta salir de Mendoza para sentir que estás de viaje.Y en Flores en Fuego, esa sensación aparece apenas cruzás la puerta.




